El error más común al emprender un negocio

De vez en cuando recibo correos de comediantes preguntándome si compro ideas de negocio. Te soy sincero, no tengo ni la menor idea de cómo funcionan los cerebros de estas personas.

¿Acaso piensan que todas las grandes ideas de negocio son rentables?

Pfft, prefiero comprar una sandía cuadrada…

Aunque suene muy infantil vender una idea de negocio sin prueba alguna de que funciona, eso es justo lo que hace la mayoría de la gente al comenzar con su negocio.

¿Sí entiendes a lo que me refiero? Quieren vender un producto o servicio sin saber si la gente en realidad lo quiere o lo necesita.

Probablemente ya lo has de haber escuchado antes, pero de acuerdo a la revista Forbes, 8 de cada 10 negocios fracasan en los primeros 18 meses y aproximadamente el 96% fracasa en los primeros diez años.

Es un porcentaje bastante alto, ¿a qué crees que se debe?

La verdad es que hay muchísimos factores que ocasionan que un negocio fracase y elegir sólo uno sería algo errado, sin embargo hay una causa principal que veo resalta entre las demás:

Querer vender algo que nadie quiere comprar.

Lo que la mayoría de las personas no entiende es que una “gran idea de negocio” es sólo una idea más del montón hasta obtener clientes dispuestos a pagar por el producto o servicio que se ofrece.

En otras palabras, sólo porque alguien piensa que una idea de negocio va a ser la más grande del siglo 21 no significa que otras personas la van a ver de igual manera.

Es por eso que siempre, antes de iniciar cualquier proyecto, debemos jugar al abogado del diablo y poner a prueba todos nuestros supuestos.

Para evitar el fracaso es necesario poner a prueba la idea de negocio.

No, poner la idea de negocio a prueba no significa preguntarle a nuestros familiares y mejores amigos si les gusta la idea.

Poner a prueba la idea de negocio significa seguir una serie de procedimientos que nos proporcionarán un panorama de la rentabilidad de dicho negocio.

Para lograr esto te recomiendo el siguiente proceso:

Investigación instantánea:

¿Te han bendecido los dioses con una gran idea de negocio?

Genial, es hora de investigar un poco para ver si ya existe algo similar en el mercado. Gracias a Google, esto se puede hacer fácilmente desde la comodidad de tu hogar.

¿No encontraste absolutamente nada? Quizá tengas una idea innovadora que valga la pena perseguir, pero hace falta probarla aún.

¿Encontraste ya un negocio similar? Perfecto, ahora investiga acerca del producto o servicio y responde a las siguientes preguntas:

¿Puedo mejorar este producto o servicio?

¿Puedo añadir más valor a los clientes que la competencia?

¿Puedo vender mi producto o servicio de una mejor manera que la competencia?

Bendita retroalimentación:

Lo peor que puedes hacer es construir tu negocio sin tener clientes dispuestos a pagar por lo que ofreces, para evitar esto se debe obtener retroalimentación efectiva.

Es por eso que te recomiendo identificar y platicar con individuos que puedan brindarte la información necesaria para ayudarte en este paso, así podrás comprobar que hay personas interesadas en tu negocio.

Hay tres tipos de personas que te pueden ayudar a obtener retroalimentación:

1.) La persona que compraría tu producto: Si vas a comenzar una compañía de suplementos, sería un gran error pedirle retroalimentación a alguien que nunca a cuidado su cuerpo. Es por eso que se necesita identificar a tu cliente ideal y obtener retroalimentación de él.

2.) La persona que tiene experiencia en los negocios: Puede ser que no te puedan dar retroalimentación tan acertada como tu cliente ideal, pero una persona con experiencia en los negocios siempre tendrá algo útil que aportar a la conversación.

3.) La persona brutalmente honesta: Todos conocemos a un individuo que no tiene pelos en la lengua y que siempre es honesto aunque serlo lo mete en problemas. Este tipo de persona es ideal para poner a prueba nuestros supuestos, así sabremos que nos habla con la verdad.

Jamás olvides que es muy importante mantener la mente abierta a la información que estas personas te brinden, quizá te puedan ahorrar la energía de emprender un negocio sin futuro.

La pregunta mágica:

Si sabes que puedes crear un mejor producto que tu competencia y si ya obtuviste la retroalimentación necesaria, es hora de vender.

Sí, aunque aún no tengas el producto. Esto servirá para comprobar si en verdad puedes conseguir clientes dispuestos a pagar por lo que ofreces.

Después de obtener retroalimentación de tus conocidos, te recomiendo finalizar tu platica con las siguientes palabras:

“La verdad es que ya emprendí este proyecto del que te he estado platicando, ¿me compras el producto/servicio?”

Si te responden con:

“Hmm si yo creo que si, déjame veo si me conviene”

Eso significa: No

Si te responden con:

“Estaría bien, a ver si cuando tenga el dinero te lo compro”

Eso significa: No

La única respuesta que deberías reconocer cómo un “sí”, es cuando alguien te diga:

“Sí, claro que sí, ¿cómo lo adquiero?

Si logras conseguir algunos cuantos “sí” sin que la gente lo piense dos veces, quizá tengas un negocio rentable y valga la pena seguir con el proyecto.

De la otra manera, si batallas mucho para que alguien te de un sí concreto, quizá sea buena idea volver a considerar tu idea de negocio.

En fin, si algo quiero que te lleves el día de hoy, es que en los negocios y en la vida siempre debes poner a prueba tus supuestos porque tu manera de ver el mundo siempre será muy diferente a la de los demás.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *