Cómo tomar mejores decisiones en 3, 2, 1.

Hoy te quiero platicar un dato interesante…

¿Sabías tú, que se estima que la persona promedio toma 35,000 decisiones al día?

Pero lo más curioso de todo es que la gran mayoría de las personas nunca han sido educadas en cuanto a la toma de decisiones.

Hmm es algo alarmador, ¿no crees?

Si yo fuera tú, pondría mucha atención porque cada decisión que tomas, sea grande o pequeña, va a tener un impacto significativo en tu vida y hoy te voy mostrar 3 reglas que te van a facilitar tomarlas.

Manos a la obra, primera regla: El pensamiento no remplaza la acción.

Mira, te podrás pasar todo el día pensando en qué decisión tomar, pero si no tomas ningún tipo de acción que te ayude a clarificar tus ideas, de nada habrá servido. Es por eso que si quieres tomar mejores decisiones vas a tener que… pensar con acción.

¿A qué me refiero con esta locura de pensar con acción?

A que vayas a platicar con alguien de confianza, a que hagas una lista de pros y contras, incluso puedes decidir despejarte un poco haciendo alguna actividad que te guste, pero por favor no solamente te quedes sentado pensando.

En lo personal yo te recomiendo empezar por escribir tu situación en una hoja de papel y analizar las posibles vías de acción para encontrar la decisión ideal.

Esto es vital ya que muchas veces le damos tantas vueltas en la mente a nuestros problemas que los inflamos a más no poder. De esta manera, si los vemos en papel, será más fácil comprenderlos y alcanzar esa claridad que tanto deseamos.

Recuerda, ¡la acción lleva a la certeza, pensar no!

Ahora, regla número dos: Asigna un límite de tiempo a tu decisión.

Es importante tener presente que después de cierto tiempo, una decisión que no se toma se convierte en una decisión de no hacer nada y esto es muy grave ya que nos puede paralizar por semanas si no tenemos cuidado.

Así que te recomiendo fijar una fecha límite para tomar la decisión.

Si es una decisión sencilla puedes asignar sólo unos cuantos minutos o si es una decisión grande puedes asignar hasta una semana. Lo importante es establecer un límite exacto de tiempo para haber tomado la decisión.

Como dice la ley de Parkinson, el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para su realización, así que limita tu tiempo para así maximizar tu productividad y poder tomar mejores decisiones.

Tercera y última regla: Piensa más allá.

Al tomar una decisión, no te estanques en el presente, si tomas decisiones pensando a futuro será más fácil conocer la decisión que necesitas tomar.

Algo sencillo que puedes hacer es pensar en el peor resultado posible y luego en el mejor, así te darás cuenta que nuestra mente seguido exagera los posibles resultados de nuestras decisiones.

En lo personal, cuando me enfrento ante una decisión difícil me hago tres preguntas que sirven mucho para quitarme el temor a equivocarme:

1.) ¿Mi vida estará a salvo si tomo la decisión incorrecta?

2.) ¿Si tomo la decisión incorrecta se puede solucionar?

3.) ¿Mi decisión se alinea con mi carácter y el concepto que tengo de mí?

Si la respuesta a estas tres preguntas es “sí”, entonces no importa la decisión que tome, si me equivoco será posible revocarla.

Yo sé que la vida no es perfecta y que va a ser inevitable equivocarnos en alguna que otra ocasión, pero si sigues estas tres reglas, te podrás sentir seguro de que puedes corregir el problema y aprender una valiosa lección de el.

En fin, lo que quiero que te lleves hoy es que no hay decisiones correctas, ni incorrectas, lo que hay son resultados y sólo tú puedes escoger cómo reaccionar ante ellos.

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